¿Quién no se ha despertado tras una noche de juerga con una resaca de cojones? Yo desde luego casi siempre. Pues muy bien, esto puede deberse a varias circunstancias. La primera puede ser debido por haberse consumido más de 7 cubatas, la segunda por no alimentarse bien antes de comenzar la juerga, y la última (y más extendida) por el garrafón.

Pos bien, ¿en qué consiste nuestro querido y a la vez odiado garrafón? Iré por pasos:

Como todos sabemos las bebidas alcohólicas están gravadas por el Impuesto especial sobre el Alcohol y Bebidas Derivadas, lo cual al tratarse de un producto indeseable se intenta con dicho impuesto desincentivar su consumo entre la población, encareciendo de esta forma esta serie de productos. Por tanto debido a la condición tributaria especial a la que están sujetas, se prestan a convertirse en un suculento elemento de fraude para algunas empresas del sector.

Así pues, estas empresas intentan obtener unos beneficios extra eludiendo el pago de dicho impuesto, un coste que ronda el 30% de lo que pagan por ellas los establecimientos, y un 70% los consumidores finales.

Existen varias fórmulas para evadir este impuesto:

Una de ellas es ocultar parte de la producción del alcohol al control fiscal. De ese modo se puede realizar la compraventa en negro y evitar su declaración a la Agencia Tributaria para no hacer frente al pago del impuesto.

Otra fórmula es la que se conoce comúnmente como Garrafón. Este procedimiento consiste en transformar el alcohol etílico (apto para el consumo humano) en alcohol desnaturalizado, mediante la adición de metanol u otras sustancias, y por tanto en un alcohol para consumo industrial (impropio para el consumo humano por ingestión). De esta forma dicho alcohol está exento de pagar el impuesto especial ya que suele emplearse en productos aromatizantes y en la fabricación de medicamentos. Pero todo esto con la intención de posteriormente utilizarlo en las bebidas, sometiendo de nuevo este alcohol a un determinado proceso químico que lo transforma en un producto apto para fabricar licores alcohólicos, teniendo como resultado unos cubatas de muy baja calidad.

Pero el Garrafón también puede derivar de mezclas entre bebidas alcohólicas de calidad con otras de más baja calidad (como puede ser mezclar una botella de Cardú con DyC), así como la adulteración con agua (una práctica muy frecuente en fin de año). Pero estas causas son menos graves y menos perjudiciales para nuestro organismo (lo que no quiere decir que ala, todo el mundo a beber como cosacos… aunque la práctica es bien distinta).

En cuanto a los síntomas que nos puede producir el Garrafón pueden ser múltiples: Dolor de cabeza, fatiga, sed intensa, ardor de estómago, malestar general, visión borrosa (no me refiero a la de +10 BD), acidez estomacal, temblores, diarrea, mareos, náuseas y puede llegar hasta dejarte ciego, destrozarte el hígado en años aunque no lo notes de primeras, así como provocarte la muerte si lo has ingerido en grandes cantidades. Así que tener cuidado.

Así pues os voy a dar unos consejillos para saber cuándo lo que te están dando es Garrafón:

  • Si te cobran menos de 4 euros la copa, mal rollo.
  • Si no te enseñan la botella con la que te llenan la copa, ¡diles que te la enseñen!
  • Si te enseñan la botella y ves que la marca fiscal precintada está hecha añicos o que carece de ella, macho no bebas de esa copa ni loco.
  • Si pruebas un sorbito y eso sabe a rayos, tírasela al camarero en la cabeza.
  • Si ves que te llenan en 2/3 la copa de alcohol, no pienses que el camarero es un tío enrollado, lo que quiere es matarte.
  • Si te sirve el ex novio de la tía con la que te estás enrollando, invítala a ella y pídele la tuya a otro camarero.
  • Si te sirven con una garrafa con una etiqueta que pone bien grande “GARRAFÓN”, ten por seguro que ahí habrá gato encerrado.
  • Si la camarera está como un tren, invítala a una copa a ver si se atreve a bebérsela.
  • Enséñale al camarero un carnet falso (o verdadero en su caso) de inspector de hacienda antes de pedir la copa. Esta medida puede ser peligrosa, así que es aconsejable que vayas armado.
  • Si estás convencido de que lo que te han dado es Garrafón, pide el libro de reclamaciones y amenaza con ir a consumo. Si te sirven otra copa guay, sino sal por patas.

Y eso es todo, aún así no os preocupéis ya que la fabricación y distribución de bebidas alcohólicas están sujetas de manera constante al control de los funcionarios de Hacienda (es decir, por el menda), y concretamente por el departamento de la Agencia Tributaria. Por lo que no solo somos vampiros chupadores de dinero sino que también velamos por vuestra salud permitiendo que bebáis un alcohol de calidad a un precio exorbitante.

Ale, Saludos.

Otra deleznable entrada de V de Panceta