Una apuesta arriesgada (lidiando con un impresentable)

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Muchos estarías esperando el resultado de la apuesta entre Maldito y Wadabo, pero hoy voy a hablar de mí, “Es que no me interesa una puta mierda tu vida”, a mi tampoco mucho últimamente, la verdad, pero hoy voy a deciros lo que cuesta presentar a un autentico pancetero en sociedad, porque seamos sensatos, un pancetero (y yo soy su máxima expresión) es un puto impresentable, es una persona que dice lo que piensa siempre, normalmente es alguien jodidamente antisocial y políticamente incorrecto, es alguien honesto porque dice lo que piensa, pero sincero tiene un sinónimo muy fácil últimamente: gilipollas.

La ironía, el sarcasmo y el humor negro no son plato de cabecera en toda casa, eso lo sabe cualquiera, la diferencia es que a un pancetero le da igual, se divierte solo, no necesita que nadie le ría las gracias, primero porque la mitad solo tienen gracia para él, segundo porque la otra mitad solo tienen gracia para gente muy rara y tercero porque todas son una falta de respeto.

brikingggg

BRIKINGGGG que dificí es decí estooo

De ahí este post (dejad de bostezar cabrones), hay gente que se arriesga a lanzar a la gentuza que hace este blog al mundo, sabe a lo que se atiene, pero todavía conserva la esperanza de que se comporten, y puede hacerse, pero siendo el alcohol el caldo de cultivo, el detonante es la cosa más inesperada, incluso para el propio pancetero.

Esa gente que rompe una lanza en nuestro favor, a los que llamaré Rompelanzas a partir de ahora, tiene todo mi respeto y admiración, porque es jodido mantener como amigo a alguien así, es fácil darle oportunidades a una persona imprevisible, pero darle oportunidades a una persona que la va a cagar por defecto está solo al alcance de grandes personas; para un pancetero esa gente es el jan de nuestro jin. Si la genialidad es fruto de la locura y cada artista necesita un mecenas, la absurdidad es fruto de la minusvalía social y todo absurdo necesita un Rompelanzas.

Por todo ello quiero dar las gracias a mis Rompelanzas particulares (sabéis quienes sois), por todos los males y los malos momentos, los compensare con cuatro risas mal traidas, porque al final es lo que cuenta (si no es lo que cuenta no juego ostias).

Otra deleznable entrada de V de Panceta

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