La sensibilidad

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Aquí os traigo la primera colaboración de un nuevo pancetero que responde a Poyatos, que nos hablará de la sensibilidad, yo lo he tenido que buscar en el diccionario también


Esa cosa a la que tanto apelan las mujeres y que parece tan difícil de aprehender por el común mortal de los humanos con una chorra colgandera, aderezada con su pelambrera apestosa correspondiente.

Bien pues la cuestión de la sensibilidad es una de las que más daño ha hecho a la historia de las relaciones humanas durante siglos y siglos. Me imagino a un cortesano en el siglo trece intentando entretener clitorianamente a su mujer, mientras él se despachaba egoístamente, utilizando para acariciarla el atizador de la chimenea. Ella aullaría encolerizada y enarbolaría la archiconocida aseveración: ¡Es que no puedes tener un poquito de sensibilidad, maldito gañán hijo de tesorero del Partido Popular!

gollll

“¡¡Como ha fallao eso Etoo!!”, “¡¡Germán, Antuán, corred Maria se ha caido por las escaleras!!”, “¿Pero ha subido el tabaco o hay que bajar a por él?”

Y aquí surge una de las grandes cuestiones a resolver. El problema es que una mujer y un hombre conciben el mismo concepto de modo muy diferente. Sensibilidad analizada desde posiciones enfrentadas: Los hombres la instrumentalizan y las mujeres la emotivizan (o como cojones se diga, me la raspa). ¿Y quién tiene la razón en esta irresoluble disyunción?

Posibilidades: Los dos; ninguno de los dos; no es lo mismo sino todo lo contrario; me lo dices o me lo cuentas que es lo mismo a fin de cuentas; necesito que alguien me acaricie el perineo con la lengua. (Esto último no ha lugar, pero otorgaba fuerza al contexto así que, tonto el que lo lea).

Volviendo a la cuestión que nos ocupa, todos se equivocan en parte y todos en realidad tienen razón desde su punto de vista. Pero no os preocupéis. Si la discusión es hombre-mujer y quien se china es una hembra, tened por seguro que os harán morder el polvo hasta que reconozcáis que ellas poseen la verdad suprema. Porque el sensible emotivo sufre más que el sensible físico, te dirán en un análisis. En resumidas cuentas, que la sensibilidad de un tío va más dirigida a lo físico (que te inserten un picahielo en el ojal sería un buen estímulo para los receptores sensibles masculinos, pongamos por caso. NOTA: ejemplo no válido para el caso de adictos al sado y gayers gore) y la de las tías más enfocada a los sentimientos que vienen del corazón (no confundir con el famoso chiste ese de ¿con qué sienten más las mujeres…? Con el corazón. El dedo corazón, por supuesto), del plano espiritual.

mujer llorando

“Ainn esa pobre paloma, la dan de lado por ser más pequeña, esto me afecta mucho, voy a dejar de acostarme con mi marío y voy a estar de morros tres semanas o hasta que vea un cachorro que incomprensiblemente me devuelve el animo”

Y bueno, ninguna de las dos perspectivas es mejor que la otra, pero hay que intentar conciliar ambos mundos antagónicos. En esa lucha están las parejas que se mandan a tomar por culo día sí y día no. Las perspectivas no son muy alentadoras, pero qué le vamos a hacer. Tal vez las mejores guerras son aquellas en las cuales te dejas los cojones aún a sabiendas de que no hay dios que gane. Si te vacías los cojones literalmente en el proceso, la cosa no está tan mal.

Por mi parte, cuando las tías (y todas acaban haciéndolo, algo de razón llevarán) acaban gritándome diciendo que no tengo una mierda de sensibilidad, yo aguanto el chaparrón estoicamente y pongo cara de Póker (que en realidad implica un “a ver cuando descansas para respirar, bonita, no sé si captas que te estoy ignorando). Pero a veces te dan ganas de dejar de sentirte responsable de toda la maldad del mundo. Te dan ganas de decir:

-Querida mía, discrepo. En realidad estoy dotado de una apabullante sensibilidad, pero en otro plano. Nos hallamos en dimensiones diferentes. Para que te hagas una idea, segundos después de eyacular, todo yo soy un centro neurálgico de sensibilidad. Si me la soplo levemente me duele, imagínate mis sufrimientos si me aventurara a acariciármela. Si eso no es sensibilidad, que venga Dios y lo vea.

grito

AHHHHHHHHH, “Te dije que no te limpiases en las cortinas, que las estoy arreglando y todavía tienen alfileres”

Con lo cual llegamos al quid de la cuestión y la conclusión de mi bodrio-escrito de hoy. Ya que la misión es la de conciliar mundos y hacer entender al santo varón lo mucho que sufren las mujeres en lo suyo, proponemos diversas actividades de concienciación que deben practicar regularmente las mujeres para encender la sensibilidad masculina. He aquí un listado no exhaustivo con algunas sugerencias punitivas útiles al caso:

– Obligar al hombre a masturbarse con un guante de crin hasta que expulse en sangre los decilitros correspondientes al cuajo de una paja común. (Finalizado el acto de concienciación, la mujer extenderá cariñosamente una capita de vinagre sobre el maltrecho pingajo, como técnica de refuerzo psicológico de la conducta).

– Esperar el momento en el que el hombre eyacule y en ese mismo instante frotarle profusamente una piedra pómez por el casco alemán. Detenerse al lograr cien gramos de carne picada fresca, el resultado deseado y a su vez el producto estrella de los envasados cárnicos del Lidl (me imagino al calvo del anuncio acercándose al varón con el miembro carnepicado y diciendo “sí, esta polla sacrificada es perfecta para Lidl).

– Instar firme y enérgicamente al chico a copular con una nutria parda del Ceilán infectada de triquinosis (sé que es una enfermedad que sólo afecta a los cerdos, pero me encanta la palabra. Fijáos qué sonoridad: TRIQUINOSIS. Os jodéis, no quito la palabra. Sustituid por cualquier enfermedad típica de nutrias pardas del Ceilán que os agrade: hemorroides, dengue, herpes genital – diréis que esta no vale, pero mi nutria doméstica, Tulip, tiene herpes genitales. Yo se los transmití, muy a mi pesar. Pero es que a ella le va el riesgo. Me vio aquello como el rosario de la aurora y lejos de exigirme un condón a dentelladas, me lamió condescendientemente la nocilla que cubría el maltrecho aparato amatorio. Si eso no es amor sincero, me rapo un huevo).

nutria

¡¡Ainnn que te como to lo gordo truhan!!

Bueno, y ya está, me he cansado de escribir gilipolleces. En el fondo, todos sabéis que los hombres y las mujeres son irreconciliables en sus mundos opuestos de los cojones, así que ya sabéis lo que os queda: follad como si se fuera a acabar el mundo hasta que os dejen, que os dejarán (tenedlo por seguro), y luego cuando todo se acabe y estéis tristes y jodidos, pues resulta que tampoco se acaba el mundo porque os quedan las pajas. Y luego ya, si seguís sin follar tiempos infinitos (como es el caso de mi prima Eduvigis “la tuerta”, y suerte que ella tiene un perro salchicha muy complaciente), pues hay diversas modalidades de pajas que van desde la inocente “con la mano izquierda”, que es una gilipollez (por ser la otra no da tanto gusto como dicen, yo prefiero hacérmelas con el pie, a ser posible de un Presidente de Comunidad Autónoma corrupto del PP, que me da más morbo por el riesgo de que le condene un juez mientras me hace la paja y encima su partido gane las elecciones), pasando por la “paja de preso” que consiste en tumbarte en el camastro sobre tu brazo hasta que falla el riego sanguíneo y luego hacértela con ese mismo brazo mientras pugna por recuperar el ritmo normal (ya sabéis, esas cosquillitas tan graciosas). En esta paja no os paséis esperando o sólo os la podréis cascar dos veces y a partir de entonces os tocará tirar de flexibilidad contorsionista para acortar distancias boca-nardo). Y bueno, hay infinitas combinaciones. Si tenéis un amigo que haga tiro al lazo con cochino jabalín o algún sabio adelantado a su tiempo que le diga a las pivas que le va el rollo sexual ese de atar (y luego cuando termine el acto las deje ataditas para que no den problemas mientras se va a ver el fútbol con los colegas), podéis usar sus cuerdas para haceros la paja más de moda en la actualidad, el “garrote Carradine”, con el molesto inconveniente de que sólo se puede hacer una vez. Pero, por si no os habéis percatado, aporta una gran ventaja: nunca más vuelves a estar jodido porque te ha dejado tu chica y se está follando a otros diez a los veintitrés minutos de haber roto contigo. Y por supuesto, dejas de preocuparte de que estás en paro; de que te afecta la crisis al bolsillo pero no bajan las copas; de la búsqueda de la felicidad así, en plan abstracto; y bueno, en general, de que esta vida es una mierda y hay muy pocos momentos donde verdaderamente puedas sentir que todo fluye alegremente sin que alguien venga a tocarte los cojones. Qué se yo.

Que os follen.

Otra deleznable entrada de V de Panceta

6 Comments

  1. Gran ensayo sobre la (in)sensibilidad.
    Yo pienso que las diferencias son más que nada lingüísticas. La sensibilidad física está sobre todo presente en los tíos, en primer lugar, tal y como ha puesto Poyatos como ejemplo, porque tenemos glande. En segundo lugar porque estamos menos acostumbrados a sangrar y padecer dolor (lo digo sin intención de ofender, es cierto que ver sangre nos afecta bastante más a los "machotes").
    La sensibilidad sentimental está más presente en las tipas o en los hombres que entran en los realitichous televisivos de cante o baile (joder, los pavos estos se tiran el puto día llorando). Cuando ellas dicen "no tienes sensibilidad", en realidad quieren decir que "eres un hijo puta borrico incapaz de ponerte en la situación desfavorecida de otro ser en posición poco agradable, y que si el día de mañana decido que seas el padre de mis hijos, seré yo la que los eduque, y tú, bastardo, limítate a traer garbanzos a la casa". Lo que pasa es que insensible es más corto, aunque sea lo otro lo que tengan en mente.

  2. Joder, Maldito, ¡¡¡para poner todo eso escribes un artículo!!!! ¬¬

    El post está muy bien… "Un cachorrito que incomprensiblemente me devuelva el ánimo" 😀

    Kalifer, el fichaje es lo mejor que has hecho por el blog en meses

  3. @Maldito, escribe ya algo mamón XD, cuando una muhé te dice insensible te está diciendo en realidad: "Pense que eras diferente", a lo que tu puedes responder: "¿Y qué cojones te llevo a esa conclusión?". Las mujeres creen que eres tu realmente cuando estás con ellas y que adoptas una pose cuando estás con los colegas, esto no solo es una muestra incoherente de egocentrismo sino una farfollez. el día que abran los ojos se tirarán un peo, y si no al tiempo.

    @Al, estoy de acuerdo, es más es lo mejor que he hecho en meses a parte de abandonar la estupida idea de dejar el alcohol.

  4. Tras este sesudo trabajo que me ha dejado la sensibilidad a flor de piel, voy a cascármela con una lija del siete mientras entro en éxtasis con mi álbum de fotos de Carmen de Mairena

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