14 junio 2010 By Kalifer

Hoy voy a contaros otra chorroanécdota pancetera, esta no esta basada en la casualidad, sino que es un plan maestro tramado desde las sombras para echar una noche de viernes entretenidos. Como os decía era viernes noche y solo estábamos disponibles para beberciar Maldito y yo, la decadencia era palpable. Llamamos a gente lo suficiente como para pagarle un cambio de sexo al dueño de Yoigo, y solo apareció una posibilidad (bueno dos, la otra era sentarnos en un banco a beber cerveza, pero eso lo hacemos todos los días).

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